¿Cómo hacer desaparecer el acné?
Si pudiera viajar en el tiempo y hablar con mi yo de la adolescencia, lo primero que haría sería darme un abrazo enorme. Lo segundo, quitarme de las manos las toallitas desmaquillantes y sentarme a explicarle todo lo que sé hoy. Aun que también utilizaba buenos geles de limpieza, lo tiraba todo por la borda con malos hábitos.
El acné es mucho más que «un problema de la edad». Quien lo ha pasado sabe perfectamente que no solo duele en la piel, sino también en la autoestima. Y lo peor no son siempre los brotes del momento, sino la frustración de saber que, si no se actúa a tiempo, puede dejar marcas y cicatrices que te acompañarán de por vida.
A veces nos resignamos a escuchar eso de «ya se te pasará», o caemos en el error de probar mil productos a ciegas por puro desconocimiento. Sin embargo, frenar el acné y proteger tu piel desde el primer minuto es necesario. Existen métodos, rutinas y tratamientos médicos que funcionan de verdad, pero la clave está en saber reaccionar antes de que la piel sufra daños irreparables.
Si estás pasando por esto ahora mismo, o tienes alguien cerca que lo sufre, no esperes a que se cure solo. Vamos a desmontar mitos y a aver qué es lo que realmente funciona para recuperar el control de tu piel.
La paradoja de la hidratación y mis salvavidas diarios.
Durante años cometí el error que casi todo el mundo con piel grasa o acnéica comete: intentar secar la piel a toda costa. Pensaba que si mi cara producía tanta grasa, lo último que necesitaba era una crema hidratante. Me lavaba la cara constantemente y abusaba de exfoliantes con la única obsesión de quitarme los brillos y grasa de encima. No podía estar más equivocada…
Al quitar la grasa de forma agresiva y no aportar hidratación después, la piel se defiende de la única manera que sabe: produciendo el doble de grasa para compensar la sequedad. Es un círuculo vicioso del que es muy difícil salir sin la información correcta.
Después de visitar a muchísimos dermatólogos y de que me recetaran una infinidad de tratamientos diferentes, fui probando y descartanto productos hasta dar con los que de verdad son necesarios y acesibles, ya que todo esto parece un negocio de cremas y geles muy costosos.
El primer paso de cualquier rutina es la limpieza y aquí viene una de mis mayores sorpresas. Tras darme cuenta de que el modo en que realizaba los procedimientos y con unos pequeños cambios, mi piel está casi perfecta, he decidido poner este artículo para intentar ayudar a alguién que también esté pasando por la misma situación. Sorprendentemente, uno de los que mejor me ha funcionado, y que sigo utilizando a día de hoy por el precio y por su efectividad, es el mousse limpiadora para pieles grasas Cien de Lidl. Es una opción super económica, accesible para todo el mundo y que limpia con suavidad sin dejar la piel tirante.

Limpiador facial mousse de Lidl.
HIDRATACIÓN (Super importante tengas la edad que tengas)
Pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando una dermatóloga me recomendó el paso que me faltaba, nunca habría imaginado que con grasa y con una edad muy joven necesitara una hidratación adecuada. Así fue como di con la crema hidratante de Avene. Está formulada específicamente para pieles sensibles, con alergias o con tendencia al acné. No aporta nada de grasa, calma muchísimo la inflamación de los brotes y repara la barrera de la piel.
Para que os hagáis una idea de lo milagrosa que es, se la recomendé hace unos meses a una amiga que tiene la piel extremadamente delicada. Ella había probado infinidad de marcas, incluso las firmas más caras y exclusivas, y absolutamente todas las cremas le producían alergias o reacciones. Estaba desesperada. Fue empezar a usar Avène y su piel cambió por completo. Ahora mismo cuando se le acaba dice que, literalmente, no puede vivir sin ella. Es, sin duda, el producto estrella que necesitas introducir sí o sí o después de lavarte la cara.

Avène Rich (para pieles más maduras y más secas). Avène con protrector solar (ideal para el día).
Si eres joven te recomiendo la Avène Hydra que no sea Rich. Ha de ser LEGERE (pieles jovenes y acnéicas).
VERANO, SOL Y ACNÉ: El milagro aterciopelado de Frezyderm Velvet.
Si encontrar una rutina diaria ya es un reto, cuando llega el buen tiempo y el calor de la playa, la cosa se complica. Tradicionalmente, la crema solar de la cara ha sido el enemigo número uno de las pieles acnéicas: texturas pesadas, pegajosas y que inevitablemente terminaban provocando un brote de granos al día siguiente.
Por eso, muchas veces caemos en el peligroso error de no protegernos del sol, pensando que este «seca» los granos, cuando en realidad lo único que hace es oscurecer las cicatrices y fijar las marcas en la piel para siempre.
Para evitar esto, el secreto está en dar con un protector solar específico que rompa con todo lo que conocíamos . Y aquí es donde entra mi recomendación absoluta, una joya oculta de la dermocosmética que le cambia la vida a cualquiera que la pruebe: el protector solar Frezyderm Second Skin Sun Screen Velvet. (También me la recomendó la dermatóloga)

Este protector es magia pura para las pieles grasas o con acné por varias razones:
Efecto «Segunda Piel» y mate absoluto: No es la típica crema blanca y densa, sino un gel transparente y ultrasublime. Al ponértelo, crea un velo invisible que regula la grasa y los brillos durante unas 6 horas, dejando la cara con un tacto aterciopelado espectacular.
Efecto difuminador (Filtro de Instagram): Al tener esa textura tan especial, suaviza la piel al instante, disimulando ópticamente los poros abiertos y las pequeñas marcas de los granitos.
Dos versiones según lo que busques: Tienes la versión clásica invisible (que funciona de locura como prebase si luego te quieres maquillar encima sin que salgan brillos) y la versión Velvet Color, que aporta un toque de maquillaje ideal para unificar el tono en verano de forma súper natural sin taponar los poros.
Al ser un producto no comedogénico, mantiene tus poros limpios y evita que la cara sude grasa bajo el sol. Es, sin duda, el escudo perfecto para disfrutar del sol sin miedo a los brotes del día siguiente.
EL FACTOR MÉDICO: HORMONAS Y LA ÚLTIMA LÍNEA DE DEFENSA.
Siempre consultar con un profesional y bajo recetas.
Cuando los cambios en la rutina, la limpieza y las cremas no son suficientes, hay que mirar más allá. En muchos casos, especialmente si el acné aparece con fuerza en la adolescencia o está ligado al ciclo menstrual en mujeres, la raíz del problema es puramente hormonal.
En su momento, tras visitar a varios especialistas, una de las soluciones que mejor me funcionó para frenar la producción de grasa desde dentro y limpiar la piel fue un anticonceptivo específico: Diane 35. Es cierto que hoy en día los ginecólogos evitan recetarla a la ligera porque es una pastilla fuerte, pero en mi experiencia fue una herramienta clave para regular mis niveles hormonales y mantener el acné bajo control. Si sospechas que tu acné es hormonal, es una conversación que vale la pena tener con tu ginecólogo o dermatólogo.
Análogamente, ¿qué pasa cuando te enfrentas a un acné quístico, grave o muy resistente? Existe una solución definitiva, aunque a veces parece el secreto mejor guardado de las consultas. Hablo de la medicación oral con nombres genéricos como la Isotretinoína (seguro que te suenan marcas como Mayesta o los tratamientos basados en derivados del retinol oral).
Muchos dermatólogos son bastante reacios a enviarla de primeras porque es un tratamiento fuerte para el cuerpo, pero la realidad es que a veces es absolutamente necesario. Es el único tratamiento capaz de frenar de raíz un acné severo y evitar que pases años sufriendo brotes que te dejarán cicatrices imborrables.
Eso sí, si tu especialista decide que eres candidat@ a este tratamiento, hay normas de oro que debes cumplir a rajatabla:
Control de embarazo estricto: Está totalmente prohibido quedarse embarazada durante el tratamiento debido a los riesgos que conlleva, por lo que te exigirirán análisis de sangre previos y controles periódicos.
Cero alcohol: El medicamento estresa bastante al hígado, por lo que durante los meses que dure el tratamiento el alcohol queda completamente descartado.
Supervisión médica continua: No es una pastilla que puedas tomar por tu cuenta ni que te deban ocultar por miedo a su potencia; requiere un seguimiento médico muy riguroso y analíticas antes y durante el tratamiento.
No le tengas miedo a la medicación si tu piel la necesita. El desconocimiento o el miedo a un tratamiento fuerte no deberían ser la razón por la que cargues con marcas en la piel toda la vida. Habla con tu dermatólogo, expón tu caso, infórmate bien y recuerda que, de una forma u otra, el acné tiene solución.